Comité Editorial GNP
En los últimos años, las tabletas electrónicas, los jueguitos, el computador y el televisor han reemplazado al fútbol, las escondidas, el lazo, el básquet, los juegos en el parque…entre otras.
Este cambio ha colaborado con el retraso del lenguaje y del desarrollo psicomotor en los niños, pero primordialmente, con una vida más sendentaria coadyuvante de múltiples comorbilidades como obesidad y enfermedades cardiovasculares, que rápidamente se erigen a más temprana edad.
En el 2011, un estudio evaluó la relación entre la presencia del televisor en el cuarto y horas dedicadas a la tv, frente a la adiposidad abdominal, visceral, reserva grasa total así como riesgo cardiometabólico en niños y adolescentes. Se reunieron 369 niños y adolescentes de ambos géneros, de 5 a 18 años de edad, a quienes se valoró circunferencia abdominal, tensión arterial, perfil lipídico, glicemia, reserva grasa por densitometría ósea, adiposidad visceral y abdominal por resonancia magnética nuclear. Se concluyó que la presencia del televisor en el cuarto se relacionaba con mayor aumento de la adiposidad abdominal, reserva grasa total, riesgo cardiometabólico e hipertrigliceridemia. Asimismo, el tiempo dedicado a mirar tv, 5 horas ó más, se asoció con mayor adiposidad visceral.
Como padres, cuidadores, educadores y profesionales de la salud debemos orientar e insistir en el “retorno” al ejercicio y diversión con “actividad” por lo menos una hora diaria, tal como lo señala la Academia Americana de Pediatría (AAP) y permitir como máximo 2 horas al día de actividades de “pantalla”.
La asociación de una alimentación saludable con la actividad física adecuada favorece un menor riesgo de patologías prevenibles.
Para leer más, puede revisar Staiano A, et al. “Television, Adiposity, and Cardiometabolic Risk in Children and Adolescents”. Am J Prev Med. 2013; 44(1): 40–47.
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